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UNA CIEGA QUE VEÍA LA GLORIA DE DIOS


Frances Jane Crosby conocida generalmente como
Fanny Crosby, fue una de las compositoras de himnos más prolíficas de la historia protestante, habiendo escrito más de ocho mil canciones, a pesar de haber quedado ciega a poco de su nacimiento. Durante el transcurso de su vida llegó a ser una de las mujeres más conocidas de Estados Unidos.
Hoy en día, la mayoría de los himnarios americanos contienen parte de su trabajo. Algunas de sus canciones más conocidas son Blessed Assurance, Jesus Is Tenderly Calling You Home, Praise Him , y To God be the Glory.
Debido a que algunos editores de su época eran rehacios a la idea de incluir tantos himnos de una sola persona en sus himnarios, Crosby utilizó casi 100 diversos seudónimos durante su carrera.

Vida y carrera tempranas

Fanny Crosby nació en Southeast, en el condado de Putnam, New York el 24 de marzo de 1820 en el seno de una familia muy pobre. Sus Padres se llamaban John y Mercy Crosby.
Cuando tenía unas seis semanas de edad sufrió una inflamación en sus ojos. Debido a que el medico de la familia no se encontraba, siguieron la recomendación de un vecino quien sugirió a los padres de la niña que le aplicaran unos fomentos. El procedimiento agravó la inflamación quedando como resultado una ceguera permanente.
Su padre murió cuando ella tenía solo un año de edad, así que quedó al cuidado de su madre y su abuela. Estas mujeres, devotas creyentes, educaron a Fanny en los principios protestantes.
Cuando Fanny creció, pasó a formar parte activa de la
Iglesia Metodista Episcopal en la ciudad de Nueva York.
A edad de quince años, se enroló en la Escuela para ciegos de Nueva York donde estuvo durante siete años. Allí aprendió a cantar, a tocar el piano y la guitarra.
En 1843 fue a Washington donde se sumó a un grupo que hacía lobby para apoyar la educación para los ciegos.
Desde 1847 hasta 1858, Crosby se desempeñó como profesora de Inglés e Historia en una escuela en Nueva York.
En 1858 se casó con
Alexander Van Alstyne, un jóven músico y maestro, también ciego. Tuvieron una hija que falleció durante la infancia. Alexander, su esposo, falleció en Julio de 1902.

Escritora precoz

Los primeros trabajos de Crosby datan de cuando ella tenía apenas ocho años de edad. Su primer trabajo publicado fue A Blind Girl and Other Poems (1844), seguido de Monterey and Other Poems (1853) y A Wreath of Columbia's Flowers (1858). También escribió algunas canciones populares que fueron musicalizadas por George F. Root. Algunas de ellas fueron Rosalie, the Prairie Flower, Hazel Dell y There's Music in the Air. Crosby tuvo mucho éxito como escritora secular. Cuando vendió los derechos de Rosalie, the Prairie Flower (Rosalía, la flor de la pradera) recogió recibió tres mil dólares, una suma importante para su época.

Su ceguera

Crosby nunca se demostró amargura debido a su incapacidad. En la edad de nueve ella escribió estos versos sobre su condición:
"Oh una qué alma feliz soy
aunque no puedo ver;
He resuelto que en este mundo
contenta estaré.
Cuántas bendiciones disfruto,
que otra gente no ..."

Ella comentó más adelante:
“Creo que fue la providencia de Dios que sea ciega toda la vida y le agradezco por esta gracia. Si la vista terrenal perfecta me fuera ofrecida mañana, no la aceptaría. Puede ser que no hubiera cantado los himnos de alabanza a Dios si otras cosas hermosas o interesantes me hubieran distraído”
“Cuando llegue al cielo, lo primero que veré gustosa será el rostro de mi Salvador”

Ella componía sus poemas e himnos enteramente en su mente y después los dictaba a otra persona para que los escribiera. Solía crear y guardar en su memoria de a doce himnos antes de dictarlos.

Crosby escribió el primer himno en 1863 para el compositor Guillermo B. Bradbury, músico respetado y editor. Fue titulado There's a Cry from Macedonia.
A través de los años escribió para Bradbury y otros compositores, incluyendo Philip Phillips, Hubert P. Main, Dr. Lowry, Dr. W. H. Doane, Ira D. Sankey, Philip P. Bliss, Mr. W. F. Sherwin, and Phoebe Knapp. Para el fin de su carrera había escrito más de ocho mil obras.

Crosby fue una de las mujeres más famosas de su tiempo y se reunía a menudo con los Presidentes, generales y otros dignatarios. Ella tocó el himno Safe in the Arms of Jesus durante el funeral del Presidente Grant en 1885. En sus últimos años era se transformó también en una locutora muy popular.

El 12 de febrero de 1915 la anciana Fanny Crosby entregó su alma al Señor y fue sepultada en la ladera de la montaña en Bridgeport, Connecticut.
Su devoción sorprende a través de las épocas. Su vida ha sido un ejemplo de piedad para toda una nación.
Fanny Crosby, la dama ciega que podía ver la Gloria de Dios.

Daniel E. Dañeiluk. www.biografas.blogspot.com






MARAVILLOSA GRACIA

Haldor Lillenas (1885–1959)











En 1917, el joven pastor Haldor Lillenas y su esposa se estaban estableciendo en el ministerio en la Iglesia del Nazareno de Auburn, Illinois. Después de comprar una casa cerca de Oliver, tenían muy poco dinero para equiparla. Aunque los dos eran compositores de himnos, no tenían dinero para comprar un piano. Entonces Haldor encontró un «pequeño órgano ruidoso» en el hogar de un vecino y pagó cinco dólares por el. Lillenas escribió varias canciones con ese instrumento, incluyendo este himno.
Esta canción, con su melodía cadenciosa y coro climático, se hizo muy popular en las reuniones evangelísticas. El mismo Lillenas lo usó en sus cruzadas evangelísticas y otros como el famoso director de cantos Charles Alexander lo usó con frecuencia.
El mensaje de la Biblia se puede ver claramente aquí, no puedes pecar más allá de la gracia de Dios. No importa cuán grande sea tu culpa, el perdón de Dios es más grande. Alabado sea su nombre.

El Mesías de G. F. Haendel



Londres 1741.

Una noche como tantas: niebla, frío, escasos transeúntes paseando su historia por las calles, sin rumbo fijo.

Un hombre de unos 60 años caminaba muy dificultosamente: era Jorge Federico Haendel que arrastraba aún las consecuencias de una hemorragia cerebral que le había paralizado el lado derecho.

Su voluntad y las aguas termales de Aix-la-Chapelle le habían ayudado a recuperarse medianamente, hasta poder volver a su querido Londres.

Aunque nacido en Halle, el inmortal autor de «Jerjes» había triunfado en la ciudad de la niebla y en ella también había sido desplazado por las intrigas de ciertos cortesanos.

Agitadores a sueldo interrumpieron sus óperas en varias ocasiones, haciéndole perder el favor de los reyes y del público, casos que se repiten, tristemente, en la vida de los grandes hombres. No obstante, tras la enfermedad, su genio había triunfado de nuevo y las cuatro óperas que escribió en breve espacio de tiempo le granjearon el favor que le habían negado los soberanos. Mas nuevas circunstancias irrumpen en su contra.

Muerta la reina Catalina, se le había retirado su pensión de artista; los teatros estaban DEMASIADO FRÍOS para organizar veladas musicales y, para colmo de desdicha, su inspiración, antes genial, estaba agotada como un arroyo seco. «¿Por qué Dios me deja vivir si no puedo volver a crear?», se decía contemplando los oscuros muros de una Iglesia.

CREÍA TRANSITORIA SU RECUPERACIÓN ARTÍSTICA, Y MÁS QUE LA MUERTE CORPORAL, TEMÍA LA ESTERILIDAD PARA IMAGINAR NUEVAS MELODÍAS.

Llegó a casa cansado, desmoralizado, y entró como un autómata. -¿Alguna novedad? (preguntó a su fiel criado). -Sí, señor: un paquete que un tal Charles Jennens ha traído. Lo tiene encima de la mesa de su despacho. -Gracias... ¿Jennens?... ¡Ah sí, ya recuerdo, el poeta aficionado! Al abrir el paquete leyó con sorpresa el título de una obra: «Oratorio Sagrado» y hojeó, indiferente, sus páginas, hasta que topó con esta frase: «Fue despreciado y rechazado de los hombres».Sus ojos recuperaron la vivacidad y siguió leyendo, emocionado «El confió en Dios... Dios le dará reposo». Se sintió transfigurado: volvía a oír en su alma las melodías que las musas le habían negado.«Yo sé que mi Redentor vivió. Regocíjate. ¡Aleluya!» Arrancado por un súbito impulso fue hacia su despacho y empezó a escribir frenéticamente.

Continuó escribiendo horas y horas. De cuando en cuando se ponía de pie y dando grandes pasos por su aposento exclamaba alborozado: ¡Aleluya! ¡Aleluya!, mientras le caían abundantes las lágrimas. Su criado estaba aturdido.

Al llevarle el desayuno, ya al amanecer, encontró al maestro inclinado, como la noche anterior, escribiendo atropelladamente. Temía una posible pérdida de juicio.

Veinticuatro horas duró esta labor agotadora. Apenas si descansó y comió. Su único compañero fue un bien afinado clavicordio.

Terminada la genial composición durmió más de 12 horas seguidas y al despertar despachó al médico que había sido llamado en previsión de un fatal desenlace. Sobre la mesa yacía el mejor Oratorio que conoce la historia de la música:«El Mesías».

ES EL TRIBUTO DE UN HOMBRE QUE AL VER A SU DIOS ENCARNADO, MUERTO Y RESUCITADO, RECOBRÓ LA FE Y LA ESPERANZA PERDIDAS y en agradecimiento empleó en obras de caridad los beneficios íntegros que obtuvo con las representaciones de su Oratorio, estrenado en Dublín el 13 de abril de 1741 con el grandioso éxito que los ensayos permitían augurar.

De Dublín pasó a Londres, donde al ponerse en pie los reyes, y con ellos la concurrencia, al entonarse el coro del «Aleluya», se inauguró una costumbre que perdura hasta nuestros días. Poco después era conocido en toda Europa.El 6 de abril de 1759, dirigiendo una representación de «El Mesías», sufrió Jorge Federico Haendel un desvanecimiento y expiró poco después, DEJANDO A LA POSTERIDAD LA MEMORIA DE UNA GRAN OBRA MUSICAL Y UNA ALENTADORA LECCIÓN DE ESPERANZA.

Tomado de "El Ojo Protestante"


Sarah Fuller Flower de Adams

1805-1848

Sara Adams nació en el condado de Essex de Inglaterra en febrero del año 1805.

Su padre, Benjamín Flower era un político y columnista periodístico de cierto renombre. Este antecedente seria de una cierta influencia en Sara aunque la vocación suya era ser actriz. La delicada salud que padeció durante toda su vida le impidió hacer realidad esta vocación y únicamente pudo interpretar el papel de Lady Macbeth en 1837.

En 1841 contrajo matrimonio con William Johnson Fox, quien desde 1817 había fundado la Sout Place Ethical Society compuesta por cristianos inconformistas que ya en el año 1793 habían rechazado la doctrina del infierno eterno y más tarde la doctrina de la Trinidad. Se les conoció primero como los Philadelphians pero más tarde y hasta hoy se les conoce como los Universalistas o Unitaristas. En aquel tiempo estos pseudo cristianos se caracterizaban por sus planteamientos humanistas y sus aires de intelectualidad elitista. Rasgos estos que, por cierto, no es extraño descubrir más o menos camuflados en muchas de nuestras congregaciones actuales.

En este ambiente Sara desarrolló su faceta literaria, fruto de la cual vio a la luz el poema "Vivia Perpetua" (1841) que versaba sobre los primeros mártires cristianos. Asimismo escribió un catecismo para los pequeños y también 13 himnos.

La tuberculosis acabó con la vida de Sara a la edad de 43 años en 1848.

De su obra literaria pervive la inspirada letra del himno “Más cerca, oh Dios, de ti” (Nearer my God of Thee) con música de Lowell Mason.

Algunos supervivientes del naufragio del trasatlántico Titanic relatan que algunos músicos de la orquesta del barco interpretaron esta melodía mientras el buque se estaba hundiendo. Otros supervivientes desmienten este relato indicando que era otra melodía y no esta.


Hay un Canto Nuevo en mi Ser


Sin sospechar que estaban en víspera de una tragedia, el joven predicador llegó con su familia a la casa de sus suegros, pues iba a predicar en una campaña evangelística en ese pueblo.

La reunión familiar fue gozosa y sus hijos jugaron felices con sus abuelos. En la noche todos sea acostaron cansados. Más tarde un vecino se despertó y vio la
casa envuelta en llamas. Corrió al rescate, pero sólo salieron con vida el padre con los abuelos. Pese a los esfuerzos, la madre con sus tres hijos murieron asfixiados. El viudo Luther Bridgers, no pudo comprender tan terrible pena, pero se afianzó en las promesas de Dios en la Biblia. El Señor le dio un cántico en la noche oscura de su duelo y la verdad del salmo 42 se refleja en el himno “Hay un canto nuevo en mi ser.” Además de escribir varios himnos, Bridgers también le sirvió al Señor como misionero en Bélgica, Checoslovaquia y Rusia.

Castillo Fuerte es Nuestro Dios



Martín Lutero (1483-1546) Traducido por Frederick H. Hedge (1805-1890) Después de poner sus noventa y cinco tésis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg en octubre del 1517, Martín Lutero hizo frente a muchos años de pruebas y persecuciones. Durante los años que siguieron a la Reforma Protestante, Lutero aprendió a conocer más que muchos el gran poder de la mano protectora de Dios. Confiadamente dio un paso al frente para defender la verdad que había encontrado en la Palabra de Dios, a pesar de la excomunión de la iglesia romana, las continuas amenazas contra su vida y libertad y tiempos de intensas batallas espirituales. En las confortantes palabras del Salmo 46 Lutero encontró la inspiración para este himno que se convertiría en el grito de batalla de la Reforma Protestante. Muchos que sufrieron por su fe durante ese tiempo encontraron un sólido consuelo en las palabras de fe y alabanza de Lutero. «¡Castillo fuerte es nuestro Dios!».


Castillo fuerte es nuestro Dios,
Defensa y buen escudo;
Con su poder nos librará
En este trance agudo.
Con furia y con afán
Acósanos Satán;
Por armas deja ver
Astucia y gran poder;
Cual Él no hay en la tierra.

Nuestro valor es nada aquí,
Con Él todo es perdido
Más por nosotros pugnará
De Dios el Escogido.
¿Sabéis quién es? Jesús,
El que venció en la cruz,
Señor de Sabaoth.
Y pues Él sólo es Dios,
Él triunfa en la batalla.

Aunque estén demonios mil
Pronto a devorarnos,
No temeremos, porque Dios
Sabrá aun prosperarnos.
Que muestre su vigor
Satán y su furor;
Dañarnos no podrá;
Pues condenado es ya
Por la Palabra santa.

Que me importan del mundo las penas


Quien escribió éste himno, fue un pastor metodista de fines del siglo 19 llamado Francisco Penzotti, que nació el 26 de Septiembre de 1851, en la ciudad de Chiavenna, Italia. En el seno de una tradicional familia católica. Cuando tenia 13 años, llego a Montevideo, Uruguay, junto a su familia como parte de un grupo de inmigrantes Italianos. A los 24 años, y ya casado con Josefa Sagastibelza, española y también hija de inmigrantes, es que Penzotti escucho por primera vez el evangelio, pero pasaría un año mas, antes que experimentara una verdadera conversión, lo que sucedió en 1876, mientras leía el evangelio de San Juan, que le había regalado su amigo Andrés Milne. Desde ese día se hizo miembro de la iglesia metodista que pastoreaba el reverendo Tomas Wood.

En no mucho tiempo, Penzotti se trasformo en un cristiano comprometido con la obra del Señor y fue honrado como pastor en una colonia Valdense recién llegada al Uruguay.
En 1887, la iglesia Metodista nombró al pastor Penzotti para actuar como colportor de biblias en la costa del Pacífico, con sede en el puerto de Callao, en Perú. Así que, el 05 de Diciembre, inicio con su familia el viaje rumbo al Perú. Al pasar por la ciudad Argentina de Rosario, fue hospedado en casa de un pastor, que temiendo corriera la misma suerte de otro colportor llamado José Mongiardino, quien había muerto asesinado, le recomendó no seguir su viaje. Esto, llevo al pastor Penzotti, a pensar mucho en su familia, y decidió ponerse en oración buscando la dirección del Señor. Mientras oraba en su habitación, en una sala cercana una joven toco al piano el himno “No te de temor hablar por Cristo” lo que fue interpretado por el pastor como una respuesta de Dios, y fortalecido con ella, siguió su viaje. En febrero de 1888, hizo escala en nuestro pais, estando en Arica por seis meses debido a una epidemia de fiebre amarilla. Vivió aquí momentos de sentimientos muy contradictorios, por un lado, la muerte de su hijita Elena, de solo 2 años, y por otra, el nacimiento de su hija Maria Esther, quien llego siete días después de la partida de Elena, como un consuelo de Dios ante tanta pena.

En Julio de ese año, llego con su familia al puerto de Callao, en Perú. De inmediato, comenzó a predicar y distribuir Biblias y porciones de las escrituras entre los residentes de habla inglesa, en su mayoría empleados de empresas navieras de Inglaterra y Estados Unidos, pero también entre nuestros hermanos peruanos.
Al igual que muchos de nuestros primeros pastores, comenzó a predicar en un local arrendado, algunos meses después la asistencia ya bordeaba las cincuenta personas. Por esta razón, unos ingleses ofrecieron al pastor Penzotti una capilla anglicana que estaba sin uso, por falta de pastor, más amplia y más cómoda que el humilde lugar que ocupaban. Pero cuando las cosas parecían salir de maravillas, comenzaron las dificultades y fue tanta la oposición, que los enemigos del evangelio amenazaron con volar la capilla con dinamita. Por lo que ante tales hechos, las autoridades, los ingleses y los hermanos decidieron que era mejor volver al antiguo local, y así lo hicieron.

El pastor Penzotti y los valientes hermanos peruanos, fueron motivo de admiración de los ingleses, pues pese a las crecientes dificultades seguían congregándose y promoviendo la lectura de la Biblia. El párroco del Callao, cura Vidal y Urías llegó a ensuciar las puertas del templo con excremento y puso candados a las puertas, dejando encerrada a la congregación en su interior, pero los hermanos siguieron sin amilanarse.
En enero de 1890, el Pastor Penzotti fue al sur del Perú, acompañado de dos hermanos peruanos pretendió llevar la palabra de Dios a Arequipa, en donde escaparon de morir apedreados debido a la violenta resistencia y al enardecimiento de ánimos que propiciaba la iglesia romana ante la predicación del evangelio que realizaban estos hermanos. Esta fue la primera ocasión en que el obispo de Arequipa Juan Ambrosio Huerta, valiéndose de sus influencias hizo que llevaran a la cárcel al pastor Penzotti, donde permaneció diecinueve días; pero salió en libertad por orden del Presidente de la República, Don Andrés Avelino Cáceres.

El incidente de Arequipa, no fue sino el preludio de lo que sucedería la mañana del 26 de Julio de 1890, cuando un oficial y cuatro alguaciles, se presentaron en su casa para llevarlo detenido por el delito de haber violado el Artículo 4° de la Constitución Peruana de aquellos años, que señalaba “la religión es la Católica Apostólica y Romana con exclusión de cualquier otra” este articulo de la Carta Fundamental prohibía el ejercicio publico de cualquier otra confesión de fe. El pastor Penzotti fue conducido a la prisión, tratado como un vil criminal, ante la mirada impotente de su esposa y de sus hijos.

Fue encerrado en la cárcel de Callao, llamada “Casas Matas” en el castillo de San Felipe Real, en este lugar los presos recibieron al pastor Penzotti y a su predicación como un consuelo para sus vidas, pronto varios habían abrazado la fe en Cristo, lo que dio origen a una segunda acusación en su contra: “Seducción de presos” ¡es increíble tanta maldad desatada, acusado por enseñar a asesinos y ladrones, a amar al prójimo como así mismo!. Como consecuencia de esta acusación, fue encerrado en un calabozo de castigo, y fue allí, en una de sus paredes, donde leyó los siguientes versos escritos por otro preso, antes que él: “Calabozo de mis penas / sepultura de hombres vivos / más horrible que la muerte, / más severa que los grillos.” Como una respuesta a esto e inspirado por el Espíritu Santo, escribió mas abajo en la misma pared, “¿Que me importan del mundo las penas, / y doblada tener la cerviz? / ¿Qué me importa si este en cadenas, / si me espera una patria feliz? / Resignado, tranquilo y dichoso, / de la aurora vislumbro la luz, / porque sé que Jesús bondadoso / por su pueblo ha expirado en la cruz.” ¡¡Que maravillosa respuesta cristiana a la desesperanza del mundo sin Dios!! Lo que para uno no era mas que penas, sepultura, muerte, grillos y cadenas, para el otro es consuelo, tranquilidad, dicha y esperanza. Uno tiene el corazón seco y lleno de pecado, el otro un corazón lleno del gozo de la salvación.

La esposa del pastor Penzotti, hermana Josefa Sagastibelza, dio muestras de un increíble carácter de mujer de Dios durante este duro trance, causando incluso la admiración de los Ministros de Estado, que se entrevistaron con ella. Algunos vieron en ella, por su temple, la valentía de la mujer espartana. La hermana Josefa, llego incluso a rechazar la oferta del Ministro de Gracia y Justicia, de libertad para su esposo, a cambio de la promesa de abandonar el Perú y la obra de predicación iniciada. Después de mucho batallar y con la ayuda de los hermanos ingleses, logro que las autoridades accedieran a permitirle llevar diariamente los alimentos para el pastor, además de una cama y algunos enseres... tal vez una Biblia... por lo que escribe “Y del preso las horas se ahuyentan / en gratísimo y santo solaz; / con la Biblia mis males se ausentan, / con la dicha me encuentro capaz. / ¡Libro Santo! Mi estancia ilumina, / ¡nunca, nunca te apartes de mí! / Que aprendiendo tu bella doctrina, / no hay males y penas aquí.”

Un día, el hijo del pastor llegó a la cárcel sin los alimentos que a diario llevaba a su padre, ya que en casa no había que comer. ¡Que tristeza para el pastor! El privado de libertad y en casa su esposa y sus hijos sin tener alimentos para satisfacer su hambre, ningún padre de familia se sentiría conforme ante tan durísima situación. Su hijo, volvió a casa con las manos vacías, su padre le había pedido que se unieran con la familia a orar, y él oraría en su celda, lo cual sin duda hizo y con lagrimas ante tan angustiante situación.

Los presos, que habían disfrutado su benevolencia, al enterarse de la situación, rápidamente hicieron una ofrenda para ayudar al necesitado pastor. Extrañamente, él no la acepto, no por arrogancia, sino por causa de la oración presentada ante el Padre. Pidió a los presos un plazo de tres horas para ver la respuesta de Dios, de lo contrario aceptaría la ofrenda. Pero cuando había pasado poco más de una hora, su hijo volvió, trayendo la correspondencia que había llegado, y entre las cartas, había una que venia de Estados Unidos, ... en su interior había una letra de cambio por una muy buena suma de dólares, suficiente para comprar alimentos para ese día, y para muchos días mas.

Los presos, fueron testigos de tan maravillosa respuesta de Dios, y sin duda entendieron y confirmaron lo siguiente ... “¡evangelio sublime y glorioso! / ¡Bello pacto de amor sin igual! / Quiero siempre tenerte a mi lado; / y mirarte cual puro fanal. / Aunque este moribundo y rendido / el que acude con fe al salvador. / En cualquier circunstancia es oído / y aceptado con férvido amor.” Varios de los presos que vivieron este testimonio del amor de Dios, fueron genuinamente convertidos al Señor, llegando mas tarde a ser hermanos en la iglesia.

La reclusión del pastor Penzotti, se transformo en un asunto de conocimiento y de discusión publica en el Perú, y también en el extranjero. La prensa inglesa y norteamericana dedico grandes espacios en sus diarios para comentar el tema, llegando los gobiernos de estas naciones, por medio de sus representantes diplomáticos, a procurar la defensa legal que terminara con la larga estadía del pastor en la cárcel.

Tras permanecer preso por mas de ocho meses, el pastor Francisco Penzotti, fue puesto en libertad, abonando la cárcel a las 5 de la tarde del sábado 28 de marzo de 1891, en medio de los aplausos de una multitud que fue ha recibirle. Al día siguiente, la reunión de la noche estaba repleta de hermanos y almas que querían escuchar el evangelio. Un diario de la época titulo “El ilustre juez Porras, decidió dar la porra a los frailes y soltar a Penzotti” aludiendo a la excarcelación del pastor.

Noche de Paz


¡Noche de paz, noche de amor!
Todo duerme en derredor,
Entre los astros que esparcen su luz,
Bella anunciando al niñito Jesús,
Brilla la estrella de paz,
Brilla la estrella de paz.

¡Noche de paz, noche de amor!
Oye humilde el fiel pastor,
Coros celestes que anuncian salud,
Glorias y glorias en gran plenitud,
Por nuestro buen Redentor,
Por nuestro buen Redentor.

¡Noche de paz, noche de amor!
Ved qué bello resplandor
Luce en el rostro del niño Jesús,
En el pesebre, del mundo la luz
Astro de eterno fulgor,
Astro de eterno fulgor.

NOCHE DE PAZ

Joseph Mohr (1792–1848)
Tranducido por John Freeman Young (1820–1885)
Un sacerdote católico y su organista, en su villa de las alturas de los alpes, hablaban con frecuencia acerca de los himnos que cantaban en su iglesia. Estaban de acuerdo en que el himno perfecto de navidad todavía no había sido escrito. Entonces, justo antes de la navidad del 1818 el órgano de la iglesia se rompió. De pronto se dieron cuenta que necesitaban un nuevo himno que pudiera ser cantado fácilmente por la congregación sin la necesidad del resonante órgano para guiarlos.
El sacerdote Joseph Mohr aceptó el reto y rápidamente escribió las palabras de «Noche de paz». Se las entregó al organista Franz Gruber quien dijo: «La encontró, la canción perfecta, alabado sea el Señor». Entonces Gruber escribió la tonada que era efectiva para ser acompañada por guitarra.
El himno hubiera permanecido en la oscuridad como una canción folklórica alpina si no hubiera sido por el reparador de órganos. Pocos días después de la navidad consiguió una copia de la canción y comenzó a compartirla con otros. Pronto algunos grupos viajeros comenzaron a cantarla en conciertos llevando su popularidad aun más lejos. Actualmente es una de las más amadas canciones navideñas del mundo.

Santo, Santo, Santo



¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Señor Omnipotente,
Siempre el labio mío loores te dará;
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! te adoro reverente,
Dios en tres Personas, bendita Trinidad.

¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! en numeroso coro,
Santos escogidos te adoran sin cesar,
De alegría llenos y sus coronas de oro
Rinden ante el trono y el cristalino mar.

¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! la inmensa muchedumbre,
De ángeles que cumplen tu santa voluntad,
Ante ti se postra bañada de tu lumbre,
Ante ti que has sido, que eres y serás.

¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! por más que estés velado,
E imposible sea tu gloria contemplar;
Santo tú eres solo y nada hay a tu lado,
En poder perfecto, pureza y caridad.

¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! la gloria de tu nombre,
Vemos en tus obras en cielo, tierra y mar.
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! te adora todo hombre,
Dios en tres Personas, bendita Trinidad.

TAL COMO SOY

Tal como soy de pecador,
Sin otra fianza que tu amor,
A tu llamado vengo a Ti:
Cordero de Dios, heme aquí.

Tal como soy, buscando paz,
En mi aflicción y mal tenaz
Combate rudo siento en mí:
Cordero de Dios, heme aquí.

Tal como soy, con mi maldad,
Miseria, pena y ceguedad;
Pues hay remedio pleno en Ti:
Cordero de Dios, heme aquí.

Tal como soy me acogerás;
Perdón y alivio me darás;
Pues tu promesa ya creí:
Cordero de Dios, heme aquí.

Tal como soy, tu compasión
Quitado ha toda oposición;
Ya pertenezco todo a Ti:
Cordero de Dios, heme aquí

Este himno, según dice el Dr. David R. Breed en su libro The History of Hymns and Hymntunes es la esencia del Evangelio. Hace relucir en una fuerte asociación el “Cordero de Dios Sacrificado”, Su “Sangre vertida”, Su “Promesa” y su “amor”; y al mismo tiempo reconoce todas las necesidades del pecador.

El hecho de que el himno esté escrito en la primera persona del singular y en el tiempo presente es significativo; el himno contiene fases y experiencias de la conversión del autor. En Mayo de 1822, el Dr. Caesar Malan de Ginebra, había sido invitado a la casa de Charles Elliott. Un día, mientras hablaba con Charlotte, la hija inválida del anfitrión, el Dr. Malan preguntó: ¿Eres cristiana? ¿Has experimentado una relación personal con Cristo? Charlotte se quedó sobrecogida; no era costumbre hablar de las creencias religiosas propias y menos «presumir» que uno era salvo. De todas maneras, su pensamiento fue atravesado por la saeta de convicción lanzada desde el arco del Todopoderoso, así que pidió perdón al Dr. Malan, y dijo: Por favor discúlpeme por mi brusquedad. De hecho me gustaría aceptar a Cristo, pero no se como encontrarle». El Dr. Malan, que sabía que ella había intentado buscar la Salvación mediante las buenas obras, le dijo: “Ven a Cristo tal como eres. Corta el cable; tomaría demasiado tiempo desatarlo, y de todas maneras vas a perder muy poco”.

No fue hasta 12 años después de su conversión que Charlotte escribió “Tal como soy”. Su hermano, en un intento de conseguir fondos para la creación de una escuela para los niños pobres del clero, estableció un bazar. Toda la familia Elliot, exceptuando Charlotte fueron para ayudar en este esfuerzo. Al estar sola, Charlotte se deprimió tanto al pensar en lo «inútil» que era que pensaba que no podría soportarlo. Entonces ella pensó: “La gracia de Dios es suficiente para todas las cosas, y por lo tanto mis pensamientos de inutilidad pueden ser conquistados por su gracia”. El pensamiento de la maravillosa gracia de Dios, que no sólo salva, sino que también guarda, la inspiraron a escribir un verso sobre “El Evangelio de perdón y paz, y del Ciclo”.

Este famoso himno apareció por primera vez, y de una forma anónima, en una publicación editada por ella misma. Una señora muy rica fue profundamente afectada por esas palabras y las hizo imprimir en forma de folleto para que pudiera ser distribuido gratuitamente Unos días después de un chequeo de rutina, el doctor de Charlotte le dio a ella uno de esos folletos diciéndole: “Creo que apreciarás el sentimiento de estas palabras». Imagínense su sorpresa al leer su propio poema.

La señorita Elliott era hija, nieta y hermana de ministros M Evangelio. Nació en Chapham, Inglaterra, el 18 de Marzo de 1789, y fue criada en una atmósfera profundamente espiritual. Durante la mayoría de sus 82 años ella sufrió mucha agonía física Una vez dijo: “Dios sabe, y El sólo, lo que significa, día tras día, hora tras hora, luchar en contra de sentimientos provenientes de mi cuerpo casi subyugado por la debilidad, languidez y extenuación; y determinar no ceder a la vagancia, a la depresión y a la inestabilidad tal y como desearía mi cuerpo; sino levantarme cada mañana determinada a: “Sí alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a si mismo, tome su cruz cada día, y sígame” . Charlotte Elliot murió en Brighton, inglaterra el 22 de Septiembre de 1871.

Aunque ha sido cantado con muchas tonadas diferentes, “Tal y Como Soy” es muy conocida con la música compuesta por el Dr. William B. Bradbury (1816-1868). Fue un dotado compositor, publicista director coral, constructor de instrumentos musicales, y pionero en “introducir en las escuelas públicas de Nueva York la enseñanza de la música” y de “enseñar a la gente Americana las canciones que prepararon el camino para el avivamiento de Moody-Sankey”


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